Nuestro Director

MENSAJE DE NUESTRO DIRECTOR

“El deporte forma moralmente a los individuos, estableciendo códigos de ética que fácilmente son transferidos a cualquier otro aspecto de la vida. A través del deporte, podemos extraer lo mejor de nosotros mismos; compromiso, autoestima, lealtad, voluntad, liderazgo, responsabilidad, determinación y una cantidad innumerable de otras virtudes”.

José Rodrigo García

Entrenador de Campeones del Deporte y de la vida

Cuando se alcanza la gloria deportiva, casi siempre alabamos la disciplina, voluntad, coraje, y un sinnúmero de otras virtudes de los atletas; incluyendo; o su excepcional capacidad y hasta genética, o su inquebrantable determinación. Cuando se fracasa, buscamos irremediablemente excusas y justificaciones, y muchas de ellas pasan por la falta apoyos de todo tipo, la mala gestión de los dirigentes y federaciones, la inadecuada administración de los recursos económicos y/o materiales, la carencia o escasez de instalaciones y del equipamiento apropiado. Incluso hay quienes dicen que el verdadero problema es la materia prima, es decir, los atletas en sí mismos

Se les culpa de falta de capacidad, motivación, compromiso, mentalidad y muchas otras deficiencias. ¿Pero dónde queda la responsabilidad de los Entrenadores? Es indudable que muchas veces las metas se logran “a pesar y no gracias a las circunstancias”; también, que hay deportistas que reúnen todas las condiciones físico-psíquicas-emocionales, no solo para ganar, incluso para establecer marcas prácticamente insuperables; sin embargo, eso se logra en gran medida gracias a los conocimientos y experiencia de los Entrenadores.

El Entrenador Deportivo es la figura básica y más determinante en la vida de un deportista. No se puede concebir hoy en día el deporte de alto rendimiento sin un excelente trabajo del Entrenador, que además debe actuar como coordinador de un equipo multidisciplinario que integran también, el médico, metodólogo, nutriólogo, psicólogo y fisioterapeuta, entre otros.

Lamentablemente la inmensa mayoría de los Entrenadores (más del 90%), carecen de los conocimientos suficientes para diseñar los programas de entrenamiento más adecuados, ya que sólo son producto de su experiencia empírica o afición por determinado deporte. Algunos, al acabar su etapa competitiva asumen que la consecuencia lógica para prologar su vida deportiva es convertirse en Entrenadores; considerando que su experiencia, mucha o poca, es todo lo que necesitan trasmitir a sus discípulos para que alcancen sus objetivos. Desafortunadamente, lo que sucede es que lo único que hacen es repetir lo que otro que probablemente tampoco sabía gran cosa, les enseñó.

Todos los deportistas buscan mejorar sus resultados. No importa si se trata de conseguir una medalla olímpica, mejorar la forma física, subir o bajar de peso, siempre esperarán lo mejor de su Entrenador.

La práctica deportiva ha crecido de forma exponencial en todo el mundo y también los espacios para ejercitarse; por tal motivo, cada día hay más necesidad de Entrenadores. Pero de buenos Entrenadores; profesionales capaces de ofrecer los resultados que la gente busca y espera.

Hoy en día cualquiera cree que puede ser Entrenador, sin considerar para nada la responsabilidad que ello implica. Tienen en sus manos, no sólo la salud, sino incluso la vida de las personas con las que trabajan, pero carecen de conocimientos y continuamente los llevan a exceder sus límites, poniéndolos en grave riesgo.

Como atleta, me di cuenta de que la principal limitante para obtener el éxito es la capacidad de los Entrenadores.

Se pueden tener todas las cualidades necesarias; la genética, el mayor deseo y voluntad, que, si los programas de entrenamiento no tienen los fundamentos correctos, nunca se alcanzará el máximo potencial. Esa es la razón por la que fundé, junto a un grupo de expertos, la Universidad del Deporte. Para contribuir a luchar contra el empirismo y formar Entrenadores con bases científicas y gran ética profesional.

Planificar el entrenamiento; dosificar las cargas de la forma correcta; conocer las respuestas fisiológicas adaptativas del organismo y entender la manera en la que trabaja la mente humana, son algunos de los aspectos que debe dominar el Entrenador Deportivo. Responsabilidad, honestidad, conocimiento, capacidad y experiencia, son algunos de los valores que te llevarán al éxito. Esto es lo que hacemos en la Universidad del Deporte: formar verdaderos Entrenadores, con suficiente conocimiento e integridad, para que pueden diseñar programas de “Entrenamiento en serio”.

“Nadie, excepto tú, puede poner límites a tus sueños, y nadie, excepto tú, los puede hacer realidad”.

Las cosas no suceden porque sí. Hay que hacer que sucedan. Hay que trabajar sin descanso para obtenerlas.

¿Sabes por qué los equipos deportivos y los atletas tienen tantos seguidores y fanáticos?

Porque ellos hacen lo que los demás quisieran hacer y no pueden; porque ellos si viven su sueño. Porque ellos sí tuvieron el valor de arriesgarse para conseguir su sueño, y materializar su talento.

¿Quieres alcanzar un sueño? ¿Quieres que tu vida cambie? Entonces levántate y haz lo tengas que hacer. No esperes a que nadie toque a tu puerta y te de lo que deseas. Eso no va a pasar. Abandona tu zona de comodidad y trabaja con todas tus fuerzas para lograrlo. Si te mantienes enfocado, si nada te desvía de tu objetivo, tarde o temprano conseguirás lo que te propones.

Dejar a un lado las excusas y los pretextos. Nunca habrá posibilidad de triunfo si no juegas. Es muy simple, solo puede ganar el que lo intenta.

“Tienes que vivir tu propio sueño”.

Vivimos frustrados deseando cosas que no pasan, pero hacemos muy poco o nada para obtenerlas.

Nos pasamos quejándonos por lo que no tenemos o por lo que nos hace falta, pero no movemos un dedo para materializarlas. Estamos llenos de envidia y rencor por lo que otros tienen y siempre le echamos la culpa a la suerte o al destino, porque nos encanta ser las víctimas. Nos pasamos repitiéndonos lo que “deseamos”; pero somos incapaces de sacrificar nada para conseguirlo. Preferimos seguir durmiendo, viendo la televisión o chateando con amigos, que esforzarnos para alcanzar una meta.

No nos atrevemos a salir de nuestra zona de confort, porque nos da pánico fracasar; pero, aunque parezca mentira, nuestro mayor miedo no es al fracaso; a no ser suficientemente buenos para algo, sino al triunfo. A convertirnos en ganadores. A pagar el precio de alcanzar nuestras metas y vivir nuestro sueño.

No son las circunstancias las que van a determinar si triunfas o no. Eres tú y tu actitud. Eres tú y tu voluntad. Eres tú y tu determinación.

MI FILOSOFÍA

Cuando hago algo, trato de hacerlo mejor que nadie.

Si no puedo, busco la forma de aprenderlo, y perfeccionarlo hasta que lo domine.

No tengo miedo de hacerlo, porque no tengo miedo de fracasar; de lo único que podría tener miedo es de no intentarlo.

“No hay nada de malo en fracasar, lo único malo sería no tener el valor de intentarlo”.

No sé si algún día seré el mejor del mundo; tampoco me preocupa. Pero de una cosa estoy seguro: trabajaré, estudiaré, investigaré, aprenderé, practicaré, intentaré, fallaré y acertaré cuantas veces sea necesario, hasta que esté seguro de que nadie pueda hacerlo mejor que yo.

“Si la vida pone un obstáculo en mi camino, siempre busco como superarlo. Trato de saltarlo, derribarlo o rodearlo, y si no, me arrastro por debajo de él, pero encuentro una forma de lograrlo. Lo único que nunca hago es darme por vencido”.

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